“Estamos al servicio de lo colectivo”
Entrevista con Edson Velandia y Adriana Lizcano

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¿Cómo los influenció musicalmente Piedecuesta, Santander, su región de origen?
Edson: Yo viví la segunda generación de un movimiento artístico que nació en los 70, 80, con el nadaísmo (movimiento literario y cultural de vanguardia en Colombia, influenciado por el existencialismo y el nihilismo, comentario de la redacción). Se trataba de una escena muy activa y vibrante. En ese contexto se desarrolló un movimiento de recuperación de la música folclórica. Fue allí donde me metí con el teatro, la poesía, la música y el cine, y tuve la suerte de formarme en ese tiempo. Como miembro de la banda municipal de vientos de Piedecuesta, una agrupación tradicional como las que existen en muchos pueblos, mantengo hasta hoy un vínculo muy fuerte con el municipio. De esta manera, puedo continuar lo que otros comenzaron.
Adriana: A nosotros también nos marcó la influencia de un músico de Piedecuesta llamado Pablus Gallinazo. En mi casa lo oíamos desde que era niña. Mi papá me enseñaba sus canciones. Era una música muy directa, muy revolucionaria; y él también era un exponente del nadaísmo. Su música era muy parecida a la de los cantores de protesta: Víctor Jara, los nicaragüenses, Alí Primera… Y él también era proveniente de nuestro pueblo.
Edson: Gallinazo es tal vez el único músico de ese género de protesta que tuvo gran relevancia en Colombia. Es por eso que ser de Piedecuesta tiene esa referencia tan fuerte musicalmente.
También la música de ustedes es profundamente revolucionaria y política. ¿Cómo ven esa relación entre música y política?
Edson: Le llaman música de protesta, pero no es la música la que protesta, sino la ciudadanía, la colectividad. Es la gente la que protesta, la que se manifiesta, usando todo lo que tiene a la mano: la música, el teatro, la movilización, las marchas, las tomas, las ocupaciones, la propuesta de proyectos, etcétera. Eso es lo que nosotros hacemos, y no necesariamente hay que hacer canciones que mencionen lo político directamente. Entiendo la música como una forma de expresión colectiva, como un lenguaje común. Como artista, uno tiene la tarea de satisfacer poéticamente una necesidad social colectiva. Por lo tanto, estamos al servicio de lo colectivo.
¿Podrían contarnos sobre los procesos comunitarios en los que están involucrados?
Edson: Somos una reunión de varios colectivos de gestión de espacios artísticos, musicales, de proyectos culturales. No para hacer empresa, no deseamos progresar en el sentido capitalista, sino para hacer realidad eso en lo que creemos: la reunión, la generación de espacios necesarios en nuestra comunidad. Y nos hemos tomado esos espacios. Hemos hecho tomas temporales, como la de un teatro; vamos a escuelas a conversar; vemos cine comunitario… Y eso genera cambios muy positivos. La comunidad consume así relatos hechos por su misma gente y deja de ser mera usuaria de plataformas consumiendo creaciones de otros.
Ustedes también cofundaron una biblioteca comunitaria en Piedecuesta. Edson: En el barrio donde crecimos no había biblioteca. Hoy la hay y es de entrada libre. Ahí ocurren encuentros creativos. Nosotros creemos en la creatividad como una acción necesaria y permanente.
Adriana: La Biblioteca Comunitaria La Bellecera abre todos los días. Lo menos que se hace allá es leer. Allá se juega fútbol, hay una orquesta, cine comunitario, tenis de mesa y talleres de tejido. Hay una batucada infantil, un coro, trabajamos temas de medio ambiente con el laboratorio “Cuando el río suena”. Además, está el Festival de La Tigra, organizado anualmente, con esa conciencia del arte como un vehículo que nos integra y nos ayuda a enfrentar lo que pasa. Y está la batucada guaricha, un colectivo de 26 mujeres tocando el tambor desde hace siete años. En la batucada ahora estamos trabajando con mujeres, niñas y niños del barrio nuestro.
Esta colectividad tuvo fuerza en el paro y en las protestas; también llevó a que en 2022 ganara el primer presidente de izquierdas en la historia de Colombia. ¿Cuál es su opinión hacia el final del periodo presidencial?
Adriana: Nosotros le apostamos mucho a que hubiera este cambio. No era que creyéramos en un caudillo o en Petro. Creíamos en un movimiento que le apostaba a este cambio, en muchas organizaciones, en los campesinos, en los pueblos indígenas, todos ellos trabajando por este objetivo.
Desde el día de la posesión presidencial de Petro se vieron muchos cambios. Ahí estaba gente de muchos lugares del país. Había muchos colores, muchas banderas, muchas delegaciones y gente que no estaba en otras posesiones. A cada en cuentro de gobierno al que hemos ido, hay una representación grandísima de eso que llaman “lo lejos”, las periferias. La “Colombia profunda”, como le dicen. Desde el primer día empezamos a ver diferencias. Por ejemplo, en el discurso de posesión presidencial, donde no se habló de matar o de vengarnos o de destripar a alguien, sino que se habló del amor. Desde esa Colombia en paz.
Es muy difícil calificar un gobierno como bueno o malo, sin entender la estructura tan impresionante que hay detrás. Además, tenemos que aclarar que Petro tiene el Gobierno, pero no el poder. Entonces, claro, para muchos no ha hecho nada, para otros sí… Nosotros hemos visto cambios en pequeños gestos como la distribución de las tierras y los bienes incautados por la SAE (Sociedad de Activos Especiales), en organizaciones que antes funcionaban desde la corrupción y ya no. Además, en este Gobierno, los jóvenes pueden protestar y se les escucha o, por lo menos, no los están gaseando ni les están sacando los ojos en las calles. Sí, eso es una gran diferencia. En este momento, el Ejército no tiene las armas contra los campesinos ni contra el pueblo, como ha sido siempre.
¿Cuál es su perspectiva frente a las elecciones presidenciales en 2026?
Adriana: Hay retos muy grandes. Hay que seguir trabajando y desbaratando una estructura muy sólida, que es muy difícil de hacer en cuatro años. Por eso creemos firmemente que, si estamos ya en el juego de la democracia, entre comillas, tenemos que continuar. Y por eso, le apostamos cien por ciento a Iván Cepeda como presidente.
Edson: Lo importante es poder tener una continuidad de un proceso popular, que trabaje realmente por la equidad, los derechos, la paz, la protección de la tierra, del agua, el cuidado de la naturaleza y la gente; por el respeto a la dignidad humana y a la dignidad de la vida misma. Eso debe continuar. De ninguna manera hay que dejar que eso cambie, que se regrese a otra cosa. Nosotros no tenemos mucha convicción de que los métodos electorales y democráticos realmente sean los mejores. Pero no podemos cambiar el sistema en este momento. Así que lo que mejor podemos hacer es luchar por que dentro de ese sistema, la gente que esté armando los gobiernos no sea criminal, narco o corrupta. Y seguir apostando en lo que realmente sabemos que podemos incidir, que es el trabajo comunitario, el trabajo en pequeño, en los barrios, donde uno ve los resultados y ejerce lo que busca como sociedad al instante. En eso creemos nosotros.
¿Ustedes tienen esperanza de que gane la presidencia el candidato de la izquierda, Iván Cepeda?Adriana: Si no tuviéramos esperanza, no trabajaríamos para que gane. Toca trabajar, seguirle apostando, creyendo que se puede. Nos quieren hacer creer que el fascismo tomó todo el mundo. Pero lo que vemos en muchos lugares es que no es así, ¿no? En Irlanda quedó una presidenta de izquierdas, también el alcalde de Nueva York. Las cosas se están moviendo y hay unas grietas en el poder. No todo se está quedando ahí, tal cual. Ese es el miedo también de los otros. Entonces, ¿esperanza? Sí, claro, con mucha certeza también de que las cosas pueden seguir mejorando.
Edson: A mí nunca me ha movido el concepto de la esperanza. Yo creo en las acciones concretas, no en los proyectos a futuro. A mí me gusta creer que cuando canto, cuando abrimos un espacio para una conversación, ese es el mundo que yo quiero. Yo confío realmente en los hechos palpables y siento que, como dijo Adriana, debemos apostarle a la certeza. Creo que la esperanza muchas veces termina siendo una frustración, es una ilusión, una apuesta de lotería, fe en algo que no es palpable. Entonces, yo digo que toca trabajar, tenemos que abonar el terreno con acciones para que gane Cepeda.
Las esperanzas te las pueden tumbar y te quedas con nada. Mejor que te quede lo que hiciste día por día. Eso no se pierde.
Adriana: Si hay un fracaso, por ejemplo, de un gobierno popular, muchas personas dicen: “No vuelvo a creer en esto, ya no tengo esperanza”. Pero si estás en un territorio donde sí o sí tienes que sobrevivir, ahí te toca tener esperanza. Porque si no, te pegas un tiro y ya. Ahí sí te tienes que agarrar de algo, de que algo va a cambiar. La gente no tiene la opción de decir: “Me cansé de luchar aquí“. Tiene que seguir haciendo. Entonces no, aquí no es una elección. Tenemos que tener esa esperanza.
Edson Velandia tiene una larga carrera musical con diferentes bandas y marcó el género musical rasqa. Adriana Lizcano es cantante, abogada y activista de derechos humanos y ha trabajado, entre otros, con la Comisión de la Verdad de Colombia. El dúo musical y pareja se hizo famoso en todo el país durante la campaña electoral de 2018 y posterior la revuelta social en Colombia. En sus letras humorísticas y satíricas denuncian la violencia en el país, el colonialismo y sus continuidades, y las desigualdades sociales. Cuentan historias sobre las realidades de la vida de personas del común, el campesinado, la guerrilla y estudiantes, y rinden homenaje a la resistencia social. Son de Piedecuesta, en el noreste de Colombia, donde están involucrados en proyectos comunitarios. En 2021 cofundaron La Biblioteca Comunitaria La Bellecera y organizan anualmente el Festival de la Tigra.



