
Actualmente, dado el bloqueo estadounidense, existen problemas sustanciales para mantener el suministro eléctrico de Cuba, comprometiendo el aprovisionamiento de sectores básicos como los centros de salud. ¿En qué consiste la campaña que están realizando desde Alemania para aportar en esta situación de crisis humanitaria?
La campaña “Licht und Energie für Kubas Krankenhäuser” busca reunir dinero para equipar con paneles solares los hospitales de Cuba, de modo que sean independientes de la corriente que viene del petróleo. Esto es muy relevante, porque cuando se corta la luz el equipamiento básico de funcionamiento de un hospital como las máquinas de respiración artificial, los quirófanos o las incubadoras, dejan de funcionar. Entonces, realmente es una ayuda muy directa para salvar vidas, pero además es un apoyo estratégico a la independencia de Cuba, a ser menos extorsionable.
Hasta hoy, la campaña en Alemania ha reunido cerca de 15 000 euros. Esto se conecta con una iniciativa de The People’s Forum, que es un actor de EE.UU. que bajo el proyecto “Let Cuba Live”, coordina con el Centro Memorial Martin Luther King en Cuba para diseñar la logística que permite comprar e instalar los paneles solares. Sumado a ello, hace poco hubo un llamado por la Internacional Progresista para hacer una convoy a Cuba. En este contexto, el Bloque Latinoamericano de Berlín también decidió enviar a dos personas que llevaron las donaciones materiales de medicamentos y artículos de higiene al país.
¿Cómo se proyecta esta campaña en el tiempo?
Esta campaña va a tomar un curso propio, pero se espera que se conecte con la iniciativa “Hände Weg von Lateinamerika” que se constituye como un movimiento antimperialista mayor.
¿En qué consiste “Hände Weg von Lateinamerika”?
Es una alianza reciente creada para la solidaridad con todo el territorio de América Latina, desde una perspectiva antimperialista, en la que participan múltiples organizaciones e individualidades autoconvocadas desde Berlín.
Actualmente la estrategia de seguridad nacional de EE.UU. deja bastante claro que quieren el dominio sin competencias sobre lo que llaman el “hemisferio occidental” refiriendose a América Latina, como una especie de actualización de la Doctrina Monroe. Desde el Bloque Latinoamericano tenemos la perspectiva de que eso tiene mucho que ver con el descenso del imperio estadounidense a nivel mundial, que ya no es capaz de mantener el control mediante la competencia libre, en términos de producción y venta de sus mercancías, como lo hace China, por ejemplo.
Por ende, hoy en día parte de la estrategia estadounidense consiste en imponer sus crueldades a un ritmo acelerado, como ha pasado con Venezuela y Cuba, pero también con Irán. Lo anterior, genera la complejidad de que los problemas se superponen y las personas afectadas pueden empezar a competir por la atención internacional. Para no caer en esa trampa, tenemos que crear una especie de paraguas que permita hacer visible que todos esos ataques en realidad son un solo ataque, por lo que hay que generar movilizaciones grandes y articuladas, creando un gran movimiento contra el imperialismo.

Este año hay elecciones presidenciales en varios países latinoamericanos. ¿Cómo se posicionan ante estos próximos eventos?
Claro, este año ya hubo elecciones en Costa Rica, pero va a haber elecciones también en Perú el 12 de abril, en Colombia el 31 de mayo, en Haití a finales de agosto y el 4 de octubre en Brasil. EE.UU. va a intentar manipular e influenciar todas esas elecciones, por lo que es imprescindible unir esfuerzos y estar articulados. La historia nos ha demostrado que nada justifica el intervencionismo en América Latina y que debemos unir fuerzas.
Sumado a ello, quiero recalcar que en la alianza hablamos de “territorios en resistencia” porque no somos en primera instancia una alianza en solidaridad con Estados naciones. Somos una alianza en solidaridad con los pueblos, movimientos sociales y territorios de América Latina.
¿Cómo crees que se proyecte esta iniciativa? ¿Existe algún referente que inspire esta lucha?
Eso depende un poco de cuánta fuerza logramos juntar. A mí siempre me gusta hacer un poco la comparación con el movimiento en contra de la guerra de Vietnam. Este ha demostrado que, si una solidaridad fuerte se vincula con una resistencia local, se puede desarrollar el poder para impedir las injusticias y los ataques. Pero también, para lograr ese movimiento se crearon múltiples iniciativas alrededor del mundo sin saber muy bien que iban a tener tanto impacto. Nosotros creemos que estamos viviendo una etapa similar, dado que es muy probable que los ataques se intensifiquen.
¿Cómo se vincula esto con demandas a la política que actualmente tiene Alemania y la Unión Europea frente a este tipo de intervenciones estadounidenses?
También tenemos el objetivo de que, en el mejor de los casos, el Gobierno alemán se posicione abiertamente en contra de los ataques y tome decisiones concretas que le dificulten a Estados Unidos imponerse en el territorio latinoamericano. En general la posición de Alemania siempre fue muy pro-yanqui, dado que EE.UU. le permitió a la clase alta desarrollar su imperialismo económico sin tener que ejercer la fuerza militar. Y esto se refleja un poco en la postura del Gobierno que tenemos ahora, que hace todo para evitar condenar, por ejemplo, los ataques de Estados Unidos a Irán o Gaza.
Por su parte, la Unión Europea sí está buscando un poco más de independencia de Estados Unidos, y tener un rol propio como actor imperial en el mundo, porque saben que ya no pueden confiar tanto en que Estados Unidos haga todo el trabajo militarizado. En este sentido, Europa tampoco es realmente monolítico. Dentro de Europa hay intereses muy diferentes. Hay sectores que incluso buscan alianzas más cercanas con Rusia o están más abiertas a alianzas con China, y otros que son más atlantistas. Sánchez en España ha tomado una postura más moderada, pero por lo menos más humana, al reconocer que Estados Unidos rompe con el derecho internacional, y prohibirle usar el espacio aéreo o las bases militares para los ataques a Irán, etcétera.

Y a partir de ahora, ¿cuáles son los próximos pasos a seguir?
La idea es crear un consenso en partes más amplias de la sociedad, de que estos ataques están mal. No obstante, la sociedad alemana todavía está desmovilizada y despolitizada, más aún acerca de las cosas que pasan en América Latina. Para revertir esta situación consideramos que se necesita posicionar más el tema, hacer un trabajo informativo sostenido y al mismo tiempo ejercer presión en instituciones como universidades, incluso a clubes de fútbol, etcétera, para que tomen posición.
Lo vimos un poco con el movimiento por Palestina, que al principio estaba básicamente cancelado en Alemania, pero hoy en día decir que lo que pasa en Gaza es un genocidio es una postura mucho más presente y eso ha sido un trabajo importante de largo aliento, de años. Nosotros creemos que esa es la táctica.
Dejamos abierta la invitación a quienes quieran sumarse a estos proyectos, dado que se están realizando múltiples iniciativas para canalizar esta sensación de injusticia que hoy muchos tenemos. En los próximos pasos, la creatividad nos va a poner a los límites.
















