„EL RETO ES QUE LAS FUERZAS DE LOS PUEBLOS SE ARTICULEN“

Conectar luchas indígenas Mural en el Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez en la Ciudad de México (Foto: Claudia Fix)

 

Este verano, después de varios escándalos de corrupción, Guatemala ha visto grandes protestas. ¿Cómo evalúa la situación?
Estas manifestaciones comenzaron por el comportamiento corrupto del Estado que sólo busca el beneficio de los sectores poderosos que han manejado la economía y la política en el país. El gobierno empezó a solicitar préstamos sólo para servir los intereses empresariales y de los gobernantes para sus negocios. Otra razón es el mal manejo de la pandemia. Hay todo un caso que aún no se resuelve, alrededor de todas las inversiones que ha habido en las vacunas para el país.

Las manifestaciones son la muestra de la resistencia y de la lucha de los pueblos, y del rechazo a este Estado que ha excluido históricamente a los pueblos indígenas. Las exclusiones, los despojos, los sometimientos de los pueblos se vienen dando desde la época de la invasión.

En los últimos años en Guatemala se habían desmantelado estructuras corruptas. Pero en la actualidad quieren desmantelar una institución que persigue la corrupción (la Fiscalía Especial Contra la Impunidad, nota de redacción). Cuando se da la destitución de Juan Francisco Sandoval, el fiscal al frente de esta institución, es cuando empiezan a fortalecerse las manifestaciones en los distintos sectores.

¿Nos puede hablar de su organización, el Consejo del Pueblo Maya (CPO), y del papel que jugó en el paro plurinacional el 29 de julio?
Como CPO surgimos más o menos en el año 2005 a partir de la lucha y defensa por los territorios y el desarrollo de las consultas comunitarias. Por el momento se han realizado alrededor de unas 80 consultas en todo el país para reivindicar los derechos de los pueblos sobre sus territorios; esto porque las transnacionales llámese mineras, hidroeléctricas y monocultivos están invadiendo los pueblos sin su consentimiento y en este ejercicio surgimos nosotros como CPO. Nos consideramos como un movimiento político que articulamos el pueblo Maya y promovemos la construcción de un nuevo Estado para Guatemala.

Hicimos un llamado a las poblaciones para sumarse a las diferentes convocatorias de diferentes estructuras de pueblos y de movimientos sociales. El 29 del julio fue el caso más emblemático. Las manifestaciones dan cuenta de la resistencia y la lucha de los pueblos, pero también del rechazo a este Estado racista.

¿Cómo es la situación actual de los pueblos Mayas en Guatemala?
Desde que se fundó el Estado en 1524 y se consolidó en 1821, los pueblos no participamos en este Estado, no tenemos representación en las estructuras gubernamentales, no decidimos sobre el presente y el futuro de nuestros pueblos y generaciones. Si vemos el Congreso de la República hay representación civil y hay algunos indígenas, pero representan los intereses de los partidos políticos, que son dirigidos por la oligarquía. También cuando hablamos de racismo, nosotros vemos cuatro grandes despojos.

Cuando se da la invasión, despojan a los pueblos de sus territorios. Luego en la época liberal cuando el gobierno reparte tierras comunales de nuestros pueblos a terratenientes y empresarios, se esclaviza a las poblaciones para el trabajo forzado en el cafetal, o en las algodoneras. En el conflicto armado pasa el tercer despojo, porque denuncian a todos los pueblos como comunistas, como guerrilleros, los desplazan y los eliminan. Hay comunidades completas eliminadas y que se van buscando refugio a México y a otros lugares. Cuando regresan a su tierras, están ocupados por altos funcionarios de gobierno o por el ejército. Sucesivamente hoy en Cobán, en Petén, en Izabal, ex funcionarios del gobierno, del ejército e incluso del narcotráfico ocupan estos lugares. El cuarto despojo es la actual imposición del modelo extractivista en nuestros territorios. Se instalan mineras, la extracción del petróleo o las hidoeléctricas que son impuestas en los ríos que cuidan los pueblos y luego nos venden la energía a precios muy altos. Esos son los proyectos que se están imponiendo sin respetar el consentimiento de los pueblos. Esto es una violación de los derechos colectivos de los pueblos que son, entre otros, la libre determinación y el derecho a la consulta, pero también tiene más implicaciones: la falta de salud, de educación, de vivienda, de carretera, de todo eso. Esto demuestra que vivimos en un país en el que los pueblos indígenas no son protagonistas de su vivir.

¿Cómo se unen los diferentes sectores de la sociedad en las protestas?
Hay una situación lamentable. El gobierno mantiene una diversidad de estrategias a través de las mimas leyes y de la institucionalidad y sus operadores como el ejército, la policía, los medios de comunicación y los partidos políticos, de imponer un estado de sitio, de prevención o de emergencia para ir bajándole volumen a las reivindicaciones de los pueblos. Así han fragmentado a la sociedad.

Hay movimientos de estudiantes, mujeres, jóvenes, pueblos indígenas, campesinos, pero aún no hay una unidad, no hay una articulación solida de estos movimientos. Únicamente se articulan a partir de coyunturas como sucedió recientemente, alrededor del tema de la corrupción. Además el Estado tiene infiltrados en las comunidades sus operadores, quienes a partir de ofrecimientos de pequeños regalos o proyectos callan a los liderazgos. La estrategia histórica ha sido criminalizar a los liderazgos, perseguirlos, silenciarlos a partir de las propias leyes. Hay una ley que no permite la asociación libre de las comunidades y de las organizaciones sociales y su articulación. Asimismo, hay estructuras como la Fundación Contra el Terrorismo que califican a los pueblos de terroristas y de criminales cuando estos reivindican derechos o salen a las calles a manifestarse.

¿Tienen estrategias como movimiento para responder a estas medidas?
Como CPO, nuestra estrategia no solamente son las manifestaciones, sino que apostamos a un proyecto político de transformación más profunda. Nuestra estrategia es estar muy cerca de las organizaciones comunitarias y articularlas. También avanzamos en formación política para que la propuesta de cambiar el país llegue hasta las comunidades. Lo que tratamos es de crear una fuerza desde la comunidad y no solamente una fuerza en las calles.

¿Cómo ve las protestas recientes en comparación con otras protestas de los últimos años?
Por un lado, hoy existe la necesidad de construir alianzas. Nosotros como CPO estamos promoviendo un pacto de unidad entre los distintos movimientos y sectores para impulsar un solo proyecto para los pueblos. Es muy complejo ya que los movimientos se han quedado rezagados en la resistencia, sin avanzar a otro nivel. Por otro lado, existe la necesidad de construir un nuevo Estado para Guatemala y afortunadamente diferentes movimientos han ido abrazando el planteamiento del Estado plurinacional. Creemos que esa parte es lo novedoso, no quedarse solamente en la queja, sino que también en la propuesta.

¿Qué significa el concepto de Estado plurinacional para Guatemala?
Desde que se creo el CPO nos planteamos la construcción de un nuevo Estado incluyente porque en Guatemala convivimos cuatro pueblos: los pueblos Maya, Xinca, Garífuna y Mestizo. O sea, este proyecto no es sólo para el pueblo Maya, no es indigenista. Partimos desde las experiencias propias de nuestros pueblos. Hay pueblos como el pueblo Maya K’iche’ y Kaqchikel que están cogobernando sus territorios, por muy pequeños que sean. Está demostrado que sí se puede avanzar en una cultura plurinacional. Además hay referencias de Latinoamérica como en Bolivia o Ecuador, incluso hay antecedentes de este modelo de Estado en Europa. Nosotros lo estamos consolidando a partir de nuestro propio contexto como Guatemala, considerando cuatro cambios que hay que consensuar que hemos llamado los cuatro pactos necesarios para avanzar hacia un Estado plurinacional.

El primer pacto es político. En la nueva constitución plurinacional queremos incluir la democracia comunitaria que ha sido desconocida históricamente. Ahora las decisiones vienen desde las estructuras de gobierno y van hacia las comunidades y nosotros queremos revertir esta situación porque nuestras comunidades funcionan a través de las asambleas comunitarias, de las consultas y de los consensos que se dan. Queremos mejorar la ley electoral para que en el congreso estén representados los cuatro pueblos de manera proporcional. Planteamos dos maneras de elegir congresistas: desde el sistema político oficial y desde la propia dinámica de los pueblos a partir de las asambleas, o sea, que los pueblos en ejercicio de su libre determinación puedan elegir congresistas.

El segundo pacto es económico. La economía tiene que tener como centro el buen vivir de los pueblos que nosotros le llamamos el Tb’anel Chwinqel en Mam, o el Utz K’aslemal en K’iche’. Todos los pueblos con los que convivimos aquí buscamos este horizonte del buen vivir en el sentido de tener vida plena en armonía con la naturaleza y con el universo. Ahora se impone una economía que está regulada por el mercado, nosotros planteamos que sea regulada y decidida por la comunidad. Eso significa cambiar las leyes en el país, que haya transparencia en el manejo de lo que se recauda en el país, y no que llegue a la bolsa de las empresas o de los corruptos que tenemos ahora. También queremos que los bienes comunes naturales y sociales como la energía, los bosques y los ríos sean de dominio público y para el beneficio de las mayorías y no privatizados y controlados por las transnacionales.

El tercer pacto es la cultura, necesitamos impulsar una cultura plurinacional. La educación que tenemos ahora es diseñada para mantener el sistema. El centro de nuestros planteamientos es la descolonización del pensamiento, es impulsar una cultura de convivencia, de armonía, de productividad, de participación política de hombres y mujeres.

El último pacto es la justicia. La justicia tiene que reconocer en igualdad de condiciones los sistemas propios de los pueblos para ejercer justicia y autoridad. Planteamos reconocer ese pluralismo jurídico. La justicia propia de los pueblos es reparadora, no persigue, criminaliza, mata o castiga a los implicados. Sobre todo no es solamente una justicia para resolver conflictos, sino tiene que atender la justicia social que significa tener educación, salud, vivienda y todo lo que implica el buen vivir de los pueblos.

Esos cuatro elementos son los que sostienen un Estado plurinacional. Para lograrlas no queremos parchar esta constitución excluyente, sino la ruta que planteamos es la instalación de una asamblea plurinacional constituyente. Para esto necesitamos fuerza en el Congreso de la República. Esto significa llevar una fuerza política de los pueblos al congreso y que estos estén con mucha claridad sobre este proyecto. A partir de allí se puede modificar la ley electoral y de partidos políticos para que dé cabida a la asamblea plurinacional constituyente.

Guatemala tiene un alto porcentaje de población indígena, pero parece estar todavía lejos de tener una articulación de los pueblos indígenas para poder disputar el gobierno como en Bolivia o Ecuador. ¿Que condiciones faltan?
La situación es la consecuencia de muchos años de sometimiento ideológico de los pueblos. Todas esas fuerzas vivas que hay en el país, entre otras las propias organizaciones y autoridades comunitarias, las fuerzas económicas comunitarias, los estudiantes, la juventud, los académicos, ahora están muy fragmentados y dirigidos a partidos políticos. Incluso la izquierda en Guatemala es muy pobre en el sentido de que su planteamiento ha sido un proyecto político y no un proyecto de país. El reto grande es que estas fuerzas progresistas, estas fuerzas vivas de los pueblos, se articulen y apuesten a un solo proyecto de transformación. Eso implica también dejar de promover los partidos politícos de derecha tradicionales que vienen cada 4 anos a engañarnos. Sí hay un gran potencial desde los pueblos indígenas, pero estamos desarticulados. Por eso, quisiera enviar un mensaje, una invitación, un llamado a todos los movimientos de los pueblos y movimientos sociales en Guatemala para que sigamos construyendo este caminar de manera conjunta y sobre todo unificar criterios consensuales para el proyecto político para el país, y por supuesto trabajar con todas las comunidades porque solo ahí es donde se puede empezar a caminar.